Marketing y ética

“Un científico no sólo tiene la obligación de investigar, sino que también tiene la responsabilidad ética sobre las consecuencias de aquello que produce su ingenio.”

Peter Ustinov

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La palabra ética proviene del griego ethos cuyo significado es “costumbre”. Está estrechamente relacionada con la moral, hasta el punto de que ambos términos se confundan con frecuencia. Pero al contrario que la moral, la ética no prescribe ninguna norma o conducta; no manda ni sugiere directamente qué debemos hacer. Su cometido consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta de forma racional y cómo se debe aplicar a los distintos ámbitos de la vida social.

La ética empresarial es una rama de la ética aplicada que se ocupa del estudio de las cuestiones morales que se plantean en el mundo de los negocios en sus distintas divisiones.

Por ejemplo el marketing, una herramienta que, en ocasiones,  no goza de muy buena reputación en la sociedad, bien por desconocimiento o porque aquellos que la utilizan no se comportan éticamente.

En ocasiones, esta disciplina,  se ha demonizado aludiendo a su capacidad para manipular y perjudicar al consumidor. Nada más lejos de la realidad. En las diferentes definiciones de Marketing se plantean conceptos como planificación, identificación de necesidades y deseos, intercambio valor, buscando el producto que mejor se adapte a las características del Cliente. El marketing como cualquier otra herramienta, internet por ejemplo, es positiva y favorece al cliente. Todo depende de cómo se use.

El objetivo final de cualquier empresa es generar beneficios y ser fuentes creadoras de riqueza en la zona en la que se encuentran.

Por lo tanto, uno de los grandes retos del marketing en la actualidad es conseguir que las empresas sean generadoras de beneficios económicos a largo plazo, a la vez que son socialmente responsables y beneficiosas para el entorno que les rodea.

El comportamiento ético y responsable siempre es beneficioso ya que aumenta la credibilidad del negocio y mejora la percepción del Cliente. Con la incidencia en el resultado que esto supone.

La ética debe estar implícita en la estrategia del negocio y figurar en los valores y compromisos que la empresa desea respetar. Ya que se puede convertir en un elemento generador de ventajas competitivas.

Debe emanar de la cultura corporativa de la empresa y convertirse en un código compuesto por una serie de pautas de obligado cumplimiento por todos los miembros de la organización.

TODO NO VALE

Es por ello que debemos medir las consecuencias de nuestras acciones evitando engaños y perjuicios a terceros a costa de nuestro propio beneficio.

Episodios como el vivido hace unos días en Estados Unidos, donde unos padres hicieron creer que su hijo de seis años viajaba en un globo descontrolado a la deriva, con el objetivo de buscar publicidad para vender un programa de televisión. Debemos erradicarlos de los negocios actuando con respeto hacia la sociedad y el entorno que rodea a la empresa.

O el caso de la empresa tejana Enron, que gracias a una serie de técnicas contables fraudulentas, apoyadas por su empresa auditora, Arthur Andersen, le permitieron convertirse en la séptima empresa de los Estados Unidos. Tiempo después se transformó en el fraude empresarial más grande de la historia. Todavía es curioso y triste leer los valores que figuraban en la misión corporativa del negocio.

5 REGLAS DE ORO

  • Trata a los demás como te gustaría ser tratado. Es una clave sencilla para actuar de forma coherente con principios éticos universales.
  • Las virtudes personales, la ética individual, deben de estar presentes en el mundo de los negocios. Ya que las empresas están compuestas por personas que determinan su actuación.
  • Las  normas o principios que una ética empresarial plantea deben de dirigirse a la organización y por lo tanto, adoptar una forma que sea eficaz en términos organizativos. Apelando a los procedimientos que determinan las decisiones y comportamientos de las corporaciones.
  • Aplica el sentido común a tus decisiones, fundamentado en el respeto hacia las personas y el entorno que rodea a los negocios.
  • Con el tiempo la asunción de determinados valores se convierten en una fuente incalculable de valor y elemento generador de ventajas competitivas.

EN CONCLUSIÓN…

Es importante la vuelta a los valores universales sustentados en la trasparencia y el respeto por el medio, los Clientes  y los grupos de interés que cohabitan con la empresa. Huyendo de frases maquiavélicas que pregonan que el fin justifica los medios.

De esta forma harán sus negocios mucho más rentables a todos los niveles y además, seguro que dormirán mucho más a gusto.

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