Mensajes Silenciosos I

 

“No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso.”

Albert Einstein

 He hablado en alguna ocasión de series de televisión de las que se puede extrapolar cosas al mundo del marketing y la comunicación. A pesar de que no la veo mucho, hay una serie actual que llama mi atención por las técnicas utilizadas por el protagonista.

El mentalista es una serie criminalista protagonizada por Patrick Jane, un antiguo psíquico estafador, que utiliza sus habilidades al servicio de una unidad especial de la policía californiana.

Sus talentos, que pueden parecer sobrenaturales, se basan única y exclusivamente en la observación y la deducción. Centrándose,  entre otras cosas, en el análisis de la comunicación no verbal.

el-mentalista

El análisis de la comunicación no verbal requiere tener en cuenta que cada comportamiento no verbal está ineludiblemente asociado al conjunto de la comunicación de la persona y es fundamental situar su interpretación en el contexto comunicacional. No interpretar los gestos de forma aislada.

A continuación hablaré de determinados gestos y del significado que pueden trasmitir:

El rostro

·         La sonrisa: Sonreír cordialmente y sin exageraciones, es una conducta muy valorada en las interacciones sociales. Oír nuestro nombre pronunciado por una persona sonriente resulta muy gratificante. La sonrisa facilita la comunicación ya que tiende a relajar. Evoca cordialidad, cercanía, comprensión, simpatía…

·         Las cejas: Deben permanecer en posición neutra o ligeramente elevadas, arrugar el entrecejo da sensación de desconfianza y fruncirlo denota tensión.

·         La mirada: Mire a los ojos cuando esté hablando, denota sinceridad y trasmite seguridad. El contacto visual ayuda y refuerza la comunicación, hemos de evitar miradas intensas o de larga duración que pueden dar lugar a malas interpretaciones. No es bueno mantener fijamente la mirada durante más de tres segundos cuando acabamos de conocer a alguien. Observe y luego interrumpa brevemente el contacto visual.

Hay que interrumpir siempre el contacto visual mirando hacia abajo, a menos que de forma deliberada pretendamos transmitir una falta de interés por la otra persona o confundirla, interrumpiendo el contacto visual mirando hacia arriba. En cambio, mirar hacia abajo (en determinados contextos) puede ser signo de incredulidad. De no creer en lo que nos están diciendo.

Los ojos muy abiertos denotan sorpresa o admiración, mientras que los ojos forzadamente cerrados transmiten desconfianza, seriedad, desaprobación.

Las gafas de sol imposibilitan el contacto visual, por lo que nunca debemos tenerlas puestas al hablar.

Mirar hacia abajo puede ser signo de incredulidad. De no creer en lo que nos están diciendo.

    • Asentir o negar con la cabeza: Para mostrar que se comprende y se sigue la conversación de nuestro interlocutor.
    • Sentado con la cabeza descansando sobre las manos y mirando al suelo trasmite aburrimiento.

Los brazos:

No mueva los brazos excesivamente; si lo hace, hará perder la concentración a la persona con la que habla e incluso la puede poner nerviosa causando una mala impresión. No es conveniente, tampoco, dejarlos inmóviles todo el tiempo ya que denota sensación de apatía o falta de convencimiento de lo que se dice.

·         Brazos cruzados: Si el espacio personal es corto es mejor no cruzar los brazos a modo de barrera, siendo más cordial cogerse las manos simplemente.

Estando de pie, cruzar las piernas y los brazos al mismo tiempo da una imagen de intranquilidad e inseguridad no conveniente. En un dialogo entre dos personas si una cruza los brazos en medio de la conversación puede significar desacuerdo, aunque verbalmente esté expresando lo contrario.

Bien es cierto, en mi opinión,  que en muchas ocasiones el hecho de cruzar los brazos es un descanso y un gesto involuntario. Esto puede ocurrir si el interlocutor está sentado y la silla carece de brazos en los que apoyarse o si está sentado y no tiene una mesa enfrente que le proteja y en la que pueda apoyar las manos. Del mismo modo, cuando la conversación con el cliente se realiza de pie, tenemos una tendencia natural a cruzar los brazos de forma automática y normalmente involuntaria, por lo cual para evitar todo tipo de barreras comunicativas resulta adecuado cogerse las manos detrás de la espalda (sin que esta postura se mantenga demasiado tiempo dada la imagen de inactividad que puede proyectar).

·         Brazos en jarra: Denota análisis y buena predisposición para hacer algo. Los expertos en lanzar penaltis, en el mundo del fútbol, adoptan esta posición antes del lanzamiento. 

EN RESUMEN

  • Podemos extraer mucha información sobre los estados de ánimo y formas de actuación de las personas con la simple observación.
  • El análisis de la comunicación no verbal debe hacerse en un contexto de comunicación determinado por lo que no sería correcto interpretar los gestos de forma aislada.

La semana que viene continuaremos hablando de mensajes silenciosos que en la mayoría de las  ocasiones trasmiten más que los hablados.

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