El camino hacia la perfección

“La perfección es un camino infinito del nunca vemos el final pero el hecho de transitarlo fortalece nuestro corazón y agiliza nuestra mente, aumentando el vigor de nuestro caminar a cada paso que damos”

Quibiro Güey 

Allá por el año 1930, Kiichiro Toyoda,  se planteo las siguientes  preguntas:

  1.  ¿Qué pasaría si un fabricante se impusiera el objetivo de lograr que sus productos tuvieran cero defectos?
  2. ¿Qué pasaría, si sus empleados adoptaran como un propósito de superación personal la fabricación con cero defectos?

La primera de ellas buscaba el camino para llegar a la empresa perfecta, mientras que la segunda reflexionaba sobre la posibilidad de que el trabajador encontrará también la perfección.

Las dos cuestiones se centraban en la búsqueda de la excelencia de forma individual que seguro implicaría el hallazgo de la excelencia colectiva.

En 1950, su hijo, Eiji Toyoda, junto con el genio de producción Taiichi Ohno, tomaron esa filosofía y la transformaron en un hecho “casi” real. Estudiaron los métodos de producción en masa, discurrieron formas de mejorarlo y revolucionaron el mundo de la manufactura, al desarrollar el Toyota Production System.

La Toyota Motor Corporation, se convirtió en el año 2007 en el primer fabricante mundial de automóviles por encima de la americana General Motors.

autopista

 KAIZEN

Uno de los conceptos sobre el que se sustenta la filosofía Toyota es el Kaizen que en japonés significa “cambio para mejorar” y en castellano lo utilizamos normalmente como “mejora continua”.

 “¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!” es la esencia del kaizen, siempre es posible hacer mejor las cosas. Conceptos que emanan de la milenaria cultura japonesa para decirnos que ningún día debe pasar sin una cierta mejora.

Hablamos de una filosofía destinada a mejorar tanto a las empresas, como a los procesos y actividades que las conforman, así como a las personas que integran las mismas. Que trae siempre consigo resultados concretos, tanto cualitativos como cuantitativos.

Se trata de mejorar para proporcionarle al Cliente el mayor valor añadido, mejorando de forma sistemática y continuada todos los procesos, capacidades y habilidades que conforman la compañía.

El kaizen tiene por objetivo fundamental la eliminación de todos los obstáculos que impidan el uso más rápido, seguro, eficaz y eficiente de los recursos en la empresa.

 PARALIZACIÓN POR LA PERFECCIÓN

A veces la búsqueda de la perfección en el mundo de la empresa o a nivel personal, sino la entendemos de la forma correcta, puede ser una debilidad. Por una serie de razones que describo a continuación:

  • Ese perfeccionismo enfermizo implica la perdida de excesivo tiempo en mejorar procesos, trabajos que no necesitan ser mejorados debido a que el coste que supone hacerlo (de tiempo, energía, monetario…) no va a redundar en un beneficio superior.
  • Es preciso, en ocasiones, aumentar nuestra operatividad y sustituir la búsqueda de la perfección por la ventaja que supone ser el primero en hacer algo (entrar en un determinado mercado, presentar una idea novedosa…)
  • Queremos hacer las cosas tan bien que para realizarlas esperamos a que se den las condiciones ideales y es posible que, o no se den nuca o cuando se produzcan ya sea tarde.

Estas tres razones son las que nos llevan a incurrir en lo que denomino “la paralización por la perfección”.

La perfección debe ser un destino que nunca se alcanzará porque es utópica pero el hecho de buscarla nos permite ser mejores.

 PARA CONCLUIR…

  • El kaizen o la mejora continua es una filosofía de empresa, originaria de Japón, que se sustenta en que todo proceso puede mejorar al anterior.
  •  El objetivo siempre es ofrecer mayor valor añadido al mercado mejorando de forma sistemática y continuada todos los procesos, capacidades y habilidades que conforman la compañía.
  •  Que este afán por la perfección, mal entendido, no nos paralice o dificulte el logro de los objetivos, ya que, siempre se deben tener en cuenta factores tan fundamentales como los costes, los plazos, lo importante y urgente…
  • Para cerrar esta reflexión os dejo una frase de la película el Séptimo sello del director sueco Ingmar Bergman  (1957) que de forma surrealista ilustra ese camino hacia la perfección: “Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto, el amor es lo más perfecto de todo, precisamente por su perfecta imperfección”

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