¿Qué boton hay que apretar?

En días de permanente cambio como los de hoy el mañana será para los que sigan aprendiendo.
Aquellos que ya aprendieron están preparados para un mundo que ya no existe.” Lao Tse (s VI A.C.).

Recuerdo que mi padre me contaba la siguiente historia:

 

En una fábrica se paró una máquina por lo que toda la cadena de montaje se detuvo. Los responsables de mantenimiento, después de vanos intentos de arreglarla, avisaron alarmados a un técnico externo para que solucionara el problema. Cuando llegó, observó la máquina con detalle y tras unos minutos, pulso un pequeño botón verde de la parte inferior del aparato. En ese momento, la maquinaria comenzó a funcionar al tiempo que respiraban aliviados los encargados de la planta.
Antes de irse, el técnico redactó la siguiente factura:

 

Arreglo de máquina…50.000 pesetas

 

¡50.000 pesetas por apretar un botón! – respondieron disgustados los responsables de la fábrica.

 

Perdón, ha habido un error – contestó el técnico.

 

Y volvió a redactar de nuevo la factura…cuando la entregó decía así:

 

Por apretar un botón…1 peseta

 

Por saber que botón hay que apretar…49.999 pesetas
De este pequeño relato extraigo dos conclusiones:
· A menudo el valor del trabajo no reside en apretar el botón sino en las horas de formación, estudio, pruebas, práctica y entrenamiento necesarias para saber que botón hay que apretar.

 

· En las empresas actuales es fundamental la formación continua de todos los miembros de la organización.

EL VALOR DE LA FORMACIÓN EN LA EMPRESA 

La formación continua es fundamental para seguir siendo competitivos en el mercado. En un entorno variable y complejo cada día es más importante la adquisición de conocimientos que nos permitan adaptarnos con facilidad a los nuevos retos que nos plantea el mercado.

La inversión constante en dotar de estos conocimientos a los miembros de la empresa es una de las más rentables, ya que además de instruirles para el quehacer diario, también los estamos fidelizando. Aún corriendo el riesgo de formarles y que luego nos abandonen, pues como apuntó Henry Ford: ” Sólo hay una cosa más cara que formar a un trabajador y que se vaya, no formarlo y que se quede.”

Será esencial establecer una planificación seria de la formación en nuestra compañía, orientada a mejorar carencias que podamos detectar y no de cara a la galería o simplemente porque nos lo indique nuestra certificación de calidad.

A su vez la formación impartida debe ser muy práctica y aplicable al trabajo diario. Que realmente mejore las competencias del trabajador y que revierta en beneficio de la empresa.

En última instancia es preciso que realicemos un control de las actividades desarrolladas y el grado de cumplimiento de los objetivos planteados en las mismas. Mediante encuestas de satisfacción y reuniones posteriores con alumnos y docentes.

Me gusta hablar siempre de FORMACCIÓN, la formación orientada a la acción, tanto indoor (Formación tradicional en el aula) como outdoor (Procesos formativos que se desarrollan en entornos naturales). De acciones formativas de inmediata aplicación al quehacer diario, ya que en la formacción lo único importante es lo que el trabajador es capaz de aplicar a su puesto una vez finalizado el proceso. Si es mucho el curso, seminario, actividad… habrá sido un éxito.

 EL PROCESO FORMATIVO PERFECTO

 Tratar de encontrar el proceso formativo perfecto es la búsqueda del Grial para los que trabajamos en el mundo de la formación en la empresa. Tanto docentes como responsables de recursos humanos.

En mi opinión, sería aquel en el cual todos los alumnos fueran capaces de aplicar de forma eficaz los conocimientos adquiridos a su actividad diaria.

·Para ello debe estar perfectamente planificado, con el programa y los objetivos (compromisos que adquiere el docente antes de comenzar el curso) a alcanzar claramente definidos.

·Eminentemente práctico, con ejemplos extraídos de experiencias profesionales similares a los que se pueden encontrar los alumnos en su trabajo. Aplicando una metodología de trabajo fundamentada en el análisis y resolución de supuestos extrapolados de situaciones reales.

·El docente debe dominar las habilidades de comunicación y ser capaz de trasmitir sus conocimientos. Ya que lo más importante no es lo que el profesor sabe sino lo que el alumno se lleva a su casa.

·Es fundamental la capacidad del profesor de la acción formativa para motivar y captar la atención de los alumnos.

·El perfil de los alumnos y sus expectativas serán similares y conocidas por el docente, para que pueda adaptar el proceso a las mismas.

 EN CONCLUSIÓN…

Hoy por hoy la formación es esencial en cualquier ámbito y un elemento vital para el desarrollo de las empresas. Es la suma de conocimiento de la organización una fuente de valor incalculable para nuestros clientes.

Como decía un viejo proverbio chino:

“Dale a un hombre un pescado y lo alimentarás un día, enséñale a pescar y lo alimentarás toda la vida”

 

2 respuestas a ¿Qué boton hay que apretar?

  1. Antonio dice:

    Llevas razón, en la facultad hice un trabajo del aprendizaje organizacional, a ver si lo pongo en mi blog o te lo paso por mail tio. Es algo que todos deberíamos de tener en cuenta al llevar una empresa.

  2. Sergio Bernués dice:

    Hola Antonio:
    Estaría encantado de echarle un vistazo.
    Un saludo

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