El camino a Marakondé

“No todo lo que puede ser contado cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado” – Albert Einstein

“…¿Cuál es la senda que lleva a Marakondé (o el país de los que son dueños de su destino)? – le preguntó al anciano.

Para llegar tendrás que caminar por el sendero de las siete flores e ir recogiéndolas en tu zurrón.

Una vez que las encuentres todas divisarás las casas de Marakondé.

Extrañado, el joven inició su camino…

A la derecha observó un pequeño estanque. Sobre las aguas, como si estuvieran suspendidas en el aire, descansaban unas bellas flores transparentes. Plantas que parecían sacadas de un bonito sueño.(Soñar)

Después de recoger una de ellas, continuó su marcha…

Encontró un verde prado plagado de multitud de flores de llamativos colores y formas. Las dudas le asaltaron, cual de aquellas plantas era la segunda de las siete.

Pensó que sólo la más hermosa podría formar parte de una colección tan selecta y escogió una pequeña orquidea, luminosa como si el astro rey habitara en ella. (Priorizar).

Tras unos matorrales halló un bosque de margaritas idénticas que se perdía en el infinito, sobre el revoloteaban miles de abejas transportando su preciosa carga. (Cooperar)

Con cuidado de no molestar, extrajo una de las flores y la metio en su bandolera.

Su paseo le había convertido en un experto en botánica, y antes de llegar al barranco identificó las hojas que todo lo curan, las recogió y siguió caminando (Conocer)

A continuación pasó por encima de un pequeño puente de madera y a su izquierda, mecidas por el viento, descubrió tres hermosas plantas que parecía que hablaban entre si. (Comunicar)…

La fatiga del camino le abrumaba pero se limpió el sudor de su frente y continuó. Entre unas paredes de roca, admiró la constancia de unos cactus para sobrevivir entre la piedra. (Trabajar)

Y tras recoger uno de ellos bajó, entre una fina niebla, por un sendero hacia el riachuelo. En la orilla, dentro de una caña de bambú encontró un lienzo en el que estaba la palabra flor escrita de forma creativa en miles de idiomas. (Crear)

Después de enrollarlo y meterlo en su bolsa, levantó la vista y tras la bruma apareció un gran cartel de madera que rezaba lo siguiente: “Bienvenido a Marakondé, el país de los que son dueños de su destino”

2 respuestas a El camino a Marakondé

  1. Anonymous dice:

    Bonita fábula.
    Un saludo
    Manuel

  2. Sergio Bernués dice:

    Hola Manuel:

    Gracias por tu comentario.

    Un saludo

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